LA RED DE TUSITALA (Crítica OLAS)

Oleadas de poesía (Pincha enlace)   Blog de Tusitala

Hoy mis hijos pequeños y yo hemos buceado en un mar de poesía de la mano de Teloncillo Teatro y su espectáculo Olas. Hemos cantado, hemos bailado, nos hemos reído, alguno ha gritado de sorpresa y hasta hemos jugado a la pelota con una gota de agua. Gota a gota, Ana Gallego y Ángel Sánchez nos han introducido en un mundo poético lleno de rimas, música, humor y peces que nos ha mantenido expectantes desde el primer hasta el último minuto.

El agua ha sido el hilo conductor del espectáculo de hoy, con el que Clhoe (Ana Gallego), la protagonista, nos ha guiado a través de distintas escenas, acompañada por la guitarra y la voz de Ángel Sánchez. Nos han enseñado que se puede hacer música en una pecera, que a veces el mar cabe en una nube, que los peces no siempre son lo que parecen y que el ciclo del agua pasa por nuestro propio cuerpo, Hemos chapoteado en los charcos con la alegría de Gene Kelly sin movernos de nuestro sitio, al menos los adultos.

La escenografía de hoy ha sido sencilla y sorprendente, como es habitual en las de Teloncillo. Los objetos se transforman y el argumento versátil va y viene entre nubes, paraguas musicales, tules, cintas, pompas de jabón y peces de goma que milagrosamente cobran vida. Y con el mismo mágico principio que rige las mareas, los textos poéticos se insertan en el argumento con la música, las canciones y esta escenografía, entregándose al espectador como se entrega el mar al paseante que llega a su orilla. Y por si fuera poco, nos han regalado un pez.

Hacer teatro para bebés no es fácil, ostentar un Premio Nacional de Artes Escénicas para la Infancia y la Juventud tampoco.  Los bebés y niños pequeños son un público muy exigente porque consumen teatro con sus cinco sentidos, que es como se relacionan con el mundo en general. Esto lo sabe muy bien Teloncillo Teatro, por eso hace sus obras sinestésicas, en las que breves textos poéticos alternan con juegos onomatopéyicos, intercambio de objetos con el espectador, danza, guiños de luces y colores o música interpretada con los más diversos y exóticos instrumentos. Esta variedad de estímulos es la que mantiene la atención del pequeño espectador durante los 45 minutos que suelen durar este tipo de espectáculos.

Hoy hemos visto el mundo a través de una gota de agua, pero otras veces hemos mugido como vacas, nos hemos vestido de azul, hemos anidado en un bosque sonoro o nos hemos despertado con Otto cantando canciones de amor. Gracias Teloncillo, por hacernos crecer, crecer entre bambalinas.

Quiero terminar esta entrada exponiendo diez razones por las que llevar a un bebé al teatro:
  1.  El cerebro de los bebés es plástico y asistir al teatro creará en él miles de nuevas conexiones neuronales, desarrollando zonas que de otra forma no surgirían.
  2. Se aprende respeto, al tener que estar atento y en silencio.
  3. Estimula su afectividad al compartir con sus padres una actividad lúdica.
  4. Facilita la expresión de emociones, algunas como reacción y otras por modelado.
  5. Imitar o seguir ritmos constituye un ejercicio de psicomotricidad.
  6. Desarrollan su capacidad musical, se convierten en intérpretes y consumidores de música.
  7. Establecen relaciones de apego seguras con el adulto que los acompaña.
  8. Mejoran su capacidad de atención.
  9. Aflora su capacidad crítica, porque aprenden a distinguir lo que les gusta.
  10. La entrada cuesta lo mismo que un paquete de tabaco y sólo mata el aburrimiento.
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Muchas gracias por tu bonita CRÍTICA TEATRAL. Imágenes OLAS