Un aplauso para Teloncillo

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Un aplauso para Teloncillo

| Esperanza Ortega | Martes, 19 de noviembre de 2013 |

A mí me encanta aplaudir en los espectáculos, fundirme en la oleada de palmadas dichosas que inunda el patio de butacas. Voy mucho más al cine que al teatro, por eso echo en falta la ocasión del aplauso. Esa es la ventaja que tiene el teatro, la presencia en alma y cuerpo de los actores. Es emocionante verlos saludar al final de la obra, no parecen haber regresado del todo a sus vidas, sus rostros permanecen aún entre la realidad y la ilusión. Aplaudimos también a las gentes de teatro porque son un ejemplo de resistencia, ahora que la crisis general se ceba con ellos. “Yo espero para el teatro la llegada de la luz de arriba siempre, del paraíso.

En cuanto los de arriba bajen al patio de butacas, todo estará resuelto”, decía Lorca en 1934, refiriéndose a la crisis del teatro. Pero, cuando los del paraíso bajaron en masa al patio de butacas, prefirieron ver películas en tecnicolor. Lorca valoraba el teatro porque lo consideraba un medio de educación social, por eso se lanzó él mismo a recorrer los pueblos de España con su Barraca, en la confianza de que, al ver el mundo representado en el escenario, los espectadores desearían mejorar el mundo real. Sin embargo, Lorca también era consciente de que no es arte auténtico todo lo que reluce entre bambalinas, por eso añadía: “Mientras que actores y autores estén en manos de empresas absolutamente comerciales, actores, autores y el teatro entero se hundirá cada día más, sin salvación alguna”

Con medidas como el IVA cultural, nuestras autoridades han resuelto el problema: el patio de butacas se ha quedado vacío porque sencillamente el público no puede pagar la entrada. Ana Botella se esmera en extender la barbarie con su proyecto de “externalizar” los teatros públicos madrileños, una bala que apunta directamente al corazón del teatro, ya debilitado, como todas las actividades culturales de nuestro país: la supresión de subvenciones a las revistas que defienden a judíos o gitanos o son de ideología izquierdista es otra de las medidas que el Ministerio de Incultura acaba de implantar.

Está visto que hoy solo hay dinero para subvencionar corridas de toros y revistas de la FAES. Ésta es su cultura. Contra el cine ya han dirigido toda su artillería, con técnica de guerrillas atacan a las escuelas de música…Quién sabe si dentro de poco venderán el Museo del Prado a una empresa que “optimice” su gestión subastando Las Meninas. Cosas más atroces se están viendo. Sin embargo, nos tenemos que congratular de que aún no hayan eliminado los premios nacionales que distinguen a compañías teatrales. Uno de esos premios ha recaído en una compañía vallisoletana que lleva décadas sobreviviendo en medio de la tempestad con sus velas de “teloncilllo”, haciendo suya otra frase de Lorca: ”Yo sé que la verdad no la tiene el que dice hoy hoy hoy, comiendo su pan junto a la lumbre, sino el que serenamente mira a lo lejos la primera luz en la alborada” Buscando esa claridad futura, Teloncillo dedica su arte a los niños, ¿acaso no es de las miradas infantiles de donde emanan las luces del amanecer?

Vaya por ellos el aplauso mudo de esta columna. Ante el inmundo espectáculo que nos ofrecen los medios de comunicación cuando informan de la actualidad española, el pequeño teatro del mundo aún sigue vivo y, pese a ministros, alcaldesas y demás especímenes incalificables, todavía nos ofrece motivos de celebración. Sin duda merecen este aplauso. ¿No lo están oyendo?

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