Viajar por el agua

El camino del agua es uno de los argumentos de raíz de la compañía Teloncillo, quizá por haber nacido en el mar de Castilla, rodeado de grandes masas de tierra y cielo. A la vuelta de su periplo por Ecuador—también pasaron por Chile—, donde ha codirigido la producción “Guagüitas” con la compañía ecuatoriana Círculo para las Artes Escénicas, le espera la nueva creación de “Ola”. Otro cuento líquido.

Por ISAAC MACHO

La compañía Teloncillo vuelve a nadar entre aguas teatrales e inunda sus proyectos de vapores artísticos. Si algunos de los viajes que han contado en sus espectáculos para público infantil y familiar están contagiados de aventuras relacionadas con el mar o los ríos, ahora retoman el ciclo del agua y preparan para los próximos meses el montaje Ola que se estrenará en unos meses.

A lo largo de su trayectoria profesional han pasado por el caldo turbador del agua distintos espectáculos. Los protagonistas de sus historias han viajado Por el Mar de las Antillas, por el mundo de otras culturas con Marco PoloAzul…, etc. y ahora les llega el turno a Guagüitas y Ola. En esta cercana aventura, la dificultad mayor será cómo mezclar los diferentes lenguajes, un clásico estético en Teloncillo: música, poesía y canciones.

“Creo que el hecho de ser de interior, de haber nacido tierra adentro”, dice Ana Gallego, “nos provoca una gran fascinación al acercarnos al mar en cualquiera de las formas y, por eso, los viajes son temas recurrentes en nuestro repertorio”. Para resolver la ecuación Ana Gallego y Ángel Sánchez piensan, con frecuencia, en alguno de los entrañables versos de Mario Benedetti:

Pongo estos seis versos en mi botella al mar
con el secreto designio de que algún día
llegue a una playa casi desierta
y un niño la encuentre y la destape
y en lugar de versos extraiga piedrecitas
y socorros y alertas y caracoles

Pero esta próxima experiencia escénica no estará sola. Los directores Ana Gallego y Ángel Sánchezacaban de regresar de Chile y Ecuador. En este último país han codirigido con los componentes deCírculo para las Artes Escénicas —una ONG que promueve iniciativas artísticas, pedagógicas y humanitarias— la obra Guagüitas en la que narran el ciclo del agua desde que se forma una gota hasta que llega a un río y finalmente alcanza el mar.

La iniciativa y la obra, desarrollada gracias al programa Iberescena en el que colaboran los ministerios de Cultura de Ecuador España, no va dirigida específicamente a espectadores adultos o público infantil sino que el auditorio, independientemente de su edad, será invitado a captar, según su nivel de preparación, el argumento que proponen los actores.

Guagüitas es un espectáculo que hace un recorrido por el fluir y las formas del agua, desde la gota hasta el mar, pasando por el río, la laguna, la lluvia. Según Matías Belmar, director artístico de Círculo para las Artes Escénicas de Ecuador, “evocamos la musicalidad del agua a partir, especialmente, de un instrumento del pueblo afroecuatoriano, la marimba, cuyas teclas de madera de chonta, se afinan lijando con agua de río”.

Tanto Círculo como Teloncillo aportan aspectos complementarios para una representación que no se orienta a una audiencia específica de antemano. En opinión de Tanya Sánchez, actriz de Círculo, la compañía vallisoletana contribuye con “todos los años de oficio que lleva en contacto directo con el público infantil, coopera con la destreza musical y las sutilezas teatrales que permiten ingresar al creador en el universo de los pequeños”.

Mientras, Círculo incorpora “la explotación del cuerpo y sus posibilidades acrobáticas  al servicio de la creación de imágenes, participa con la intención de indagar en nuestra identidad de ecuatorianos-americanos, la teatralidad del juego cómico en dúo ya que en nuestra propuesta ambos intérpretes hemos decidido ocupar todos los roles disponibles en el espectáculo como actores y como músicos”, señala Belmar.

Desde el punto de vista visual y musical, Guagüitas pretende fascinar a la audiencia ya que, como diceAna Gallego, “introduce elementos mágicos para tocar la aldaba de los sentidos a través de sonidos de pájaros, juegos con el propio cuerpo, ingredientes escenográficos como los toneles de cinc, instrumentos autóctonos y música inspirada en varios continentes”.

Los integrantes de las dos compañías se conocieron en el Festival de Ocasión de Chile, 2013. Allí, los ecuatorianos vieron por primera vez una obra dedicada a bebés: Besos“Nos llamó la atención la propuesta dedicada a ese público y corroborar in situ cómo disfrutaban los niños y niñas”, recuerdaBelmar. “Nos gustó la combinación de música, manipulación de objetos y sorpresas, pero, sobre todo, la posibilidad de expresar sin palabras, sin texto, centrando el mensaje en la riqueza de la imagen”, matiza.

El espectáculo, creado y desarrollado por Círculo y Teloncillo, fue presentado en sociedad en el museo del Agua de Quito (Yaku),el 27 de junio pasado dándose la circunstancia de que ha sido el primer montaje para la primera infancia que se hace en Ecuador.

¿Qué lecciones sacaron ambas compañías de esta experiencia teatral, cada vez más habitual entre profesionales, aunque todavía lejos de sus pretensiones? “El trabajo colectivo siempre nos sumerge en logros y pruebas que nos hacen crecer como artistas y como personas”, reflexiona Tanya Sánchez.“Nosotros también somos una pareja que trabaja junta hace muchos años por lo que desde esa perspectiva ha sido nutritivo vernos en un espejo”, añade la actriz.

Para el director artístico, esas intensas semanas en las que convivieron para cerrar el proyecto en el que llevaban meses trabajando en la distancia, “lo vivimos con mucha generosidad por parte de los directores de Teloncillo que siempre estuvieron abiertos a empujar nuestras ideas”. Y continúa: “fue también un paralelo entre dos universos creativos: uno que parte de la investigación literaria y musical, y la construcción de objetos con el soporte de un equipo creativo, y el otro universo que parte de la improvisación y búsquedas a partir de la acción. Conocer al “otro” y su forma de “hacer” es siempre inspirador”, concluye Belmar.

“El trabajo”, advierte Gallego, “fue muy intenso”. “Nos ha gustado mucho colaborar con ellos porque son unos profesionales incansables y hacen un trabajo muy físico desde sus planteamientos circenses en los que Matías y Tanya son unos auténticos especialistas”, admite la actriz y codirectora de Teloncillo.

Antes de iniciar los ensayos de verano, ambas compañías habían intercambiado constantes puntos de vista sobre la puesta en escena de la obra. Ángel Sánchez conocía la base de las canciones y, antes de cruzar el charco, había realizado algunos arreglos musicales y otro tanto pasaba con la escenografía. De tal modo que al encontrarse en Quito, muchas partes del trabajo estaban, en buena medida, avanzadas para subirlas al escenario, aunque necesitaban del bisturí para presentarlas ante el público.

Estas iniciativas artísticas entre Europa y América, confirman los integrantes de las dos firmas teatrales, resultan sugestivas desde cualquiera de las aristas que se observe. Se reciben con gratitud, alejadas del“asistencialismo que las ha caracterizado” tiempo atrás en el marco de la cooperación cultural internacional. “Probablemente estamos viviendo un tiempo en el cual podemos dialogar con respeto,como igualesdesprendidos de complejos y prejuicios, con una real gana de aprender mutuamente”, concluye Matías Belmar.GüAguitas