| Presentación.
Hacía años que Teloncillo quería tratar el
tema de Kaspar Hauser, el muchacho que apareció
un lunes de Pentecostés de 1828 en una plaza de la ciudad
alemana de Nüremberg. Su aparición creó una conmoción
en esa ciudad y más tarde en toda Alemania, fue objeto de
atención y estudio por todo tipo de investigadores y eruditos.
Su vida fue corta y llena de interrogantes.
Gaspar Hauser no fue olvidado por grandes poetas de entre siglos,
como Rilke o Hofmannsthal, Georg Tralk o Paul Verlaine. Por la literatura
de Kart Gutzkow, Klara Hofer, Sophie Hoechstetter, Ebermayer y,
por supuesto, de Jacob Wassermann. Peter Handke escribió
el drama Gaspar en 1968 y poco después Werner Herzog realizó
su película Gaspar Hauser.
Nos interesa de Kaspar/Gaspar su fragilidad, la
esencia de un ser absolutamente desasistido y desprotegido, que
no sabe de dónde viene y que es capaz de mirar y cuestionar
de una manera limpia y sincera el mundo al que llega y a los seres
que habitan en él.
Este espectaculo está recomendado para niños
y niñas a partir de 7 años. Y público familiar.
|