| Presentación.
LA RAMITA DE HIERBABUENA nos cuenta algo que casi
todos, siendo niños, hemos vivido alguna vez: el recado al
que nuestra madre nos enviaba, acompañando siempre la recomendación
de volver pronto.
Sólo a veces lo conseguíamos, aunque casi siempre
lo intentábamos. Como lo intenta Asterio
– o Comotellames – pese a las continuas jugarretas
que le gastan los acontecimientos, empeñados en convertirse
en sorprendentes aventuras: unas divertidas, otras amargas, todas
erigidas en obstáculos para su regreso. Aventura física
y aventura mental que vienen a fundirse en la aventura única
de su vida. Y siempre con la ayuda – decisiva- de su compañera
de andanzas, su amiga: Galatea.
El humor forma parte sustancial de cada una de las caras que configuran
la poliédrica aventura. Está en los diálogos,
en el planteamiento de los enigmas, en las soluciones; incluso en
el tratamiento del amor y de la muerte, sin que por ello pierdan
su condición de cosas serias donde las haya.
Y el tiempo. El paso del tiempo, mostrado en su doble vertiente:
una, quizá más objetíva, en la que se suceden
las estaciones y envejecen los cuerpos; otra, tal vez más
subjetiva, que sólo es una manera de vivir los acontecimientos.
¿O será al revés'?
No importa. Todas ellas son ciertas. Todas ellas conviven en la
juguetona – ¿o misteriosa? – realidad de nuestros protagonistas,
en un final abierto a distintas interpretaciones; pero cerrado en
cuanto al destino de LA RAMITA DE HIERBABUENA que,
por fin, está en manos de mamá.
Eduardo Zamanillo
Este espectaculo está recomendado para niños
y niñas a partir de 7 años. Y público familiar.
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